lunes, 30 de abril de 2018

PRIMEROS EJÉRCITOS MUSULMANES EN LA PENÍNSULA IBÉRICA

Los primeros efectivos del ejército musulmán en la Península Ibérica fueron los 13.000 bereberes (la mayoría peones con escasos jinetes) que Tariq trajo consigo en 712, al año siguiente Muza trajo consigo 18.000 árabes y sirios en el que predominaba la infantería, es probable que trajesen consigo algunos caballos de raza árabe a la península. No se puede determinar con seguridad el número de bereberes que se asentaron en la Península, se sabe que unos regresaron y otros nuevos acudieron atraídos por el botín, había elementos de las tribus masmuda, nafza, wazdadya, malzuza, zanata, miknasa, madyuna, awraba, y zuwara. Los árabes y sirios se establecieron en las mejores plazas, enviando a los bereberes a la frontera o marcas.
Pronto hubo el enfrentamiento entre árabes y bereberes, en los que éstos abandonaron las marcas, permitiendo la expansión de la Reconquista. Más tarde las revueltas bereberes fueron seguidas por la de los muladíes o cristianos conversos.
Reclutamiento
Los ejércitos musulmanes en la península siguieron el mismo modelo del califato de Damasco, e integraban tres clases de tropas: los mercenarios o ghulams que pasaron a llamarse hasham, las tropas reclutadas o gundis que eran ejércitos regionales y finalmente los voluntarios de la guerra santa. Posteriormente se incorporarían efectivos tribales del otro lado del estrecho como almorávides, almohades, benimerines, etc.

Los mercenarios o hasham
Continuaron representando el núcleo principal del ejército musulmán. Entre estos mercenarios, que percibían una soldada o mustaziga y estaban organizados en unidades de carácter regimental, en su reclutamiento sólo tenía en cuenta las cualidades militares, empezando por la lealtad; de aquí su múltiple procedencia: gallegos (todos los del noroeste de la Península), francos (del noreste de la Península y de las Galias), eslavos (germanos y eslavos) y norteafricanos (beréberes y negros). Se sabe que la guardia de Al Hakam I (796-822) contaba con 3.000 jinetes y 2.000 infantes gallegos, francos (cristianos) y quizás hasta eslavos.
Los reclutados o gundis
Eran el segundo elemento de las tropas califales por su importancia. Los contingentes eran movilizados en los junds (curas o provincias después de Almanzor), en cumplimiento del deber de todo musulmán de participar en la lucha contra los infieles. Los gundis así reclutados por los gobernadores al recibir la orden del califa lo eran en un número determinado, comunicado anticipadamente.
De estos se seleccionaba a algunos para ser soldados profesionales desplegados permanentemente en la frontera que se llamaron ghazis. Solían portar casco metálico y cota de malla completa. Un hecho diferenciador de Al-Andalus con respecto al resto del Islam fue que llevaban la cota de malla a la vista, según la moda europea, mientras que el resto de musulmanes la solía cubrir con el burud.

La movilización, denominada istinfar obligaba a los inscritos en el diwan, o registro. Sólo los sirios estaban inscritos en el diwan o registro de las tropas que recibían pagas; estaban exentos del diezmo, era su deber esencial ir a la guerra y no estaban obligados sino al pago del impuesto de feudatarios sobre las gabelas que percibían de los cristianos.
Los datos concretos del reclutamiento son bastante vagos. Comprendían a todos los habitantes del Al-Andalus también árabes, sirios, bereberes y muladíes inscritos en el diwan. Las exclusiones a esta obligación debieron ser importantes, implicaba una prestación en metálico, suponía unos ingresos que servirían para atender a los gastos que suponían los mercenarios.
La eficacia de los gundis ha sido puesta en duda en algunas fuentes árabes, achacándoles poca disciplina, ausencia de bravura y hasta escasa habilidad para montar a caballo.
Los combatientes de la fé o al-muhahidim
Después de los reclutados o gundis, que se pueden considerar como regulares, el ejército musulmán estuvo siempre reforzado por los combatientes de la fe (al-muhahidim o (muya-hidīn), que acudían como voluntarios de la guerra santa o yihad. Procedían tanto del Al-Andalus como del otro lado del estrecho, se solían emplear como carne de cañón delante de la formación. Estaban mandados por el sayj al guzāt o “maestro de los voluntarios de la fe“, este cargo que sería suprimido por Muhamad IV (1.325-33).
Los bereberes o recluta africana
Almanzor estimuló la venida a Al-Andalus de bereberes, hasta convertirla en un flujo continuo. En ocasiones fueron grupos tribales completos los que fueron invitados a pasar a Al-Andalus, entre ellos, como más conocidos, el de los Banu Ifran y el sinhachi de los príncipes zivíes, que luego fundarían un reino taifa en Granada.
Las reclutas africanas del fin del siglo X (dice Lévi-Provencal) parecen haber formado en la Península dos categorías bien distintas. Una se componía de contingentes berberiscos regularmente reclutados y alistados, que recibían su sueldo y llevaba el nombre de murtazika; y otra agrupaba a los voluntarios o mutawia que venían a tomar parte en las expediciones de verano. Los primeros, además del sueldo tenían derecho a participar en el botín. Los segundos, en cambio, no tenían más que riesgos y peligros; sólo en caso de victoria se les daba una parte de lo tomado y gratificaciones en especies.
La guardia personal
La guardia personal estaba formada por soldados profesionales que deban protección a la máxima autoridad, solía estar formada por mercenarios extranjeros, así la Guardia Califal, comenzó con Al Heken que una guardia palatina de 3.000 jinetes y 2.000 infantes, todos ellos esclavos o mercenarios eslavos. Almanzor incorporó los norteafricanos. Los almohades incorporaron la Guardia Negra, formada por 10.000 esclavos o mercenarios negros fanáticos del Senegal. Los nazaríes incorporaron la Guardia Africana o Margrawas pertenecientes a los Banu Abdal-Wad y diversos grupos zanetas.
Organización
La división en unidades, tenía como base el número cinco o pentómica, cada unidad tenía su propia bandera.
La unidad tipo brigada o raya tenía 5.000 hombres, estaba mandado por un amir, estaba compuesto por 5 batallones o alam. Llevaba una bandera como signo de distinción.
La unidad tipo batallón o alam tenía 1.000 hombres, estaba bajo el mando de un caíd, estaba compuesto de 5 compañías o liwas. Llevaban un estandarte como signo de distición.
La unidad tipo compañía o liwa tenía 200 hombres, y estaba bajo el mando de un naqib, estaba compuesto por 5 secciones o bandas. Llevaba un pendón.
La unidad tipo sección o banda tenía 40 hombres, estaba bajo el mando de un arif, estaba compuesto de 5 pelotones o uqdas.
La unidad tipo pelotón o uqda tenía 8 hombres, estaba mandada por un nazire, que portaba una lanza-guión.
Había también administradores de justicia, pagadores, encargados del diwan y médicos y cirujanos.
Los efectivos rondaban los 35.000 hombres, en tiempos de Almanzor doblaron este número y la división del territorio en curas, o provincias, tomaba el nombre de thugur cuando se aplicaba a las zonas fronterizas con cristianos, siendo verdaderas marcas militares con la misión de contener o repeler las incursiones enemigas.

Había de ocuparse también de tener bien guarnecidos los puntos más débiles de la frontera, relevando las fuerzas allí apostadas cada seis meses. Estas tropas debían alojarse separadamente, lejos de las poblaciones, y estar suficientemente atendidas para impedir que molestasen a los pobladores de aquéllas. Para cumplir con estos cometidos debía el caíd contar con adalides de confianza y confidentes, a ser posible infieles.
Las reformas implantadas por Almanzor dieron una nueva estructura y naturaleza al ejército del califato. Lo más destacado de sus medidas fue la berberización del ejército, pero este fenómeno se inició en realidad durante el reinado de Alhakan II (961-976) con la admisión a su servicio de grupos guerreros berberiscos. Incorporó primero una escolta negra o abid, comprada a su señor Chafar ibn Ali, admitió un número indeterminado de guerreros reconocidos, que eran clientes de los idrisíes, vencidos por sus tropas en el norte de África, e hizo venir también a los jinetes de los Banu Birzal, procedentes del sur de Ifriquiya.
También introdujo Almanzor grandes modificaciones en la estructura tribal de las unidades de los junds, rompiendo así los lazos familiares y de clientela. De esta forma creyó consolidada su posición personal en el poder, al prevenir el peligro que representaba la aristocracia militar del califato y abrir el camino hacia el robustecimiento del hasad al igual que facilitó la exención del servicio militar del Al-Andalus a cambio de subsidios.
Composición
Los ejércitos se componían de caballería ligera, caballería pesada (que iban mejor protegidos, pero nunca alcanzaron la protección de los cristianos), infantería ligera, infantería pesada, arqueros y ballesteros.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2015-04-01. Última modificacion 2017-06-05.

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